miércoles, 28 de diciembre de 2011

George Perèc, el laberinto de la palabra




Con Perèc

Habitante frío, de lo imperturbable, domador de un espacio dentro de su propia historia. Un tiempo indefinido del cual quedó encerrado.

Me acuerdo de…

Raíces, hormigas y hematomas… me acuerdo de un agua que descendía desde el universo hacia el mar.

Cuentan que George Perèc recorría a diario París a la búsqueda de los últimos tesoros escondidos, de las últimas páginas aún sin escribir, de los mayos del 68 y reticencias que le crucificaban sin saberlo desde junio de 1940 a lo más hondo del espacio.

Je me souviens
Isy   ……..   Cyrla

                                                                                         A los que nunca vi.



Contratos y exterminios que no se superan, aunque uno pierda parte de su vida paseando por el interior de crucigramas, palíndromos o aficiones.



Nunca se halla lo que está más allá de lo sensible; salida hacia la minucia, de la pregunta perdurada: extracto íntimo y gelatinoso, intrauterino fatal…

El grito que se escapó al final de una tarde desde Auschwitz evoca un frenético apego hacia los infinitos detalles.

Cosas que pasan, y pasan; que por más que se enmarañe una vida entre laberintos de vocablos, nunca, nunca terminaran de pasar.

1 comentario:

  1. ¡Hola Ricardo!
    Cosas, cosas que pasan...

    Saludos de J.M. Ojeda.
    Feliz 2.012

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